Interpretaciones de alumnas para explicar los sonidos agudos y graves

Aquí tenéis a Laura interpretando la canción «El pato y la rana». Estoy realmente contenta con ella porque ha ganado mucha destreza en la lectura de notas tanto en la clave de sol como en la de fa. Además, me gusta mucho cómo coloca las manos, con una posición redonda, ejerciendo aun así bastante presión sobre las teclas.

 

Flauta de émbolo encima del piano

El siguiente vídeo, en el que Paula interpreta «Lluvia», lo he escogido para que comparéis los sonidos descendentes de la partitura, simulando el movimiento de las gotas de lluvia al caer, con el de las teclas del piano (descendentes -agudo a grave- de derecha a izquierda).

 

En caso de que sigáis perdidos, aquí tenéis dos más que os pueden ayudar a entender lo anterior: en el primero se muestran los sonidos ascendentes y descendentes producidos por una flauta de émbolo, y en el segundo las ondas con sonidos graves o bajos hacia la izquierda y agudos o altos hacia la derecha, como en el piano.

 

 

Estreno de Paula con una famosa melodía

La protagonista de hoy es Paula, una adolescente cuya idea inicial era asistir a clases de Musiqueando con María sólo en verano, aprovechando una mayor disponibilidad de horario. Tan contentas quedamos las dos con su actitud, motivación y avances, que en la última clase le planteé la posibilidad de continuar durante el curso y aceptó mi propuesta sin dudarlo. Lo cierto es que me alegro muchísimo de continuar dándole clase ya que es muy atenta y se muestra muy receptiva a mis explicaciones (con deciros que le encanta la teoría del lenguaje musical, algo no muy habitual…). Estoy convencida de que durante los próximos meses va a aprender mucho y, sobre todo, a disfrutar con la música.

En esta grabación toca el tema de la Sinfonía del Nuevo Mundo (1983), de A. Dvořák, mientras yo interpreto un acompañamiento sencillo:

Como curiosidad, apuntar que en el estreno de la sinfonía la acogida estuvo acompañada por vítores permanentes. El final de cada movimiento fue recibido con aplausos atronadores y Dvořák se vio obligado a ponerse de pie e inclinarse para saludar.