Se acerca el día de una celebración desvirtuada. Samaín es el día de la celebración del ser humano, de la fuerza de voluntad y la vida. Celebrémoslo, pues, con música.

¿Te has informado sobre cuál es el origen de esta celebración? ¿O aceptas, sin más, el miedo que pretenden infundirnos?
En relación a la naturaleza, Samaín es el final de la cosecha. El momento el que nace el héroe, muriendo las comodidades, pero no como una fuerza bruta física sino como una resistencia. Tienes que aguantar el invierno. No sabías si ibas a sobrevivir al invierno y se despedían, porque igual no llegaban a la primavera ¿Cómo aprendo para no perecer? Recordando cómo murieron mis ancestros porque no tuvieron el suficiente alimento por no haber acopiado lo suficiente. Como ser instintivo, no paso el invierno. Como ser humano, con astucia:
- si acopié en Litha, en el solsticio de verano, el momento de máxima expresión de brillo solar.
- si agradecí en Mabon, en el otoño, ahora voy a tener el alimento suficiente, para que…
- en el punto máximo que es Yule, que después se toma como Navidad, cuanto más frío está y menos esperanza tengo, yo sobreviva, porque supe guardar. El hecho de guardar fue el salto cuántico para la humanidad, porque entendía los ciclos de la naturaleza.
Es un día de quiebre, un límite, porque es iniciático. La mayoría le tiene miedo a las pruebas, por eso se van al placer, a los sentidos: quiero sentir placer, huyo. Y es el día de reconocer nuestro dolor, y la fortaleza de transmutarlo y sobrepasándolo. Vivimos en la sociedad que enaltece el facilismo (¡que no me pase nada! -lo contrario taurino-). Y sí, la vida nos puede doler, porque el dolor es una alarma para que cambiemos de rumbo. Implica frenar todo para atenderlo.
En Yule (momento más crudo, más cercano al Sol, y el más oscuro del año) tiene que encenderse el Sol (Leo: soy generoso porque brillo, porque tengo). ¿Qué se hace en Yule (Sol Invictus)? Al que no tiene para soportar el invierno le doy de mi alimento para que aguante. Y éste es el origen de los regalos de Navidad: salvar a otro implica salvar a toda la humanidad.
Es un portal para acceder a esta información que está en nosotros. Este día se corre el velo del mundo de los vivos y de los muertos. Es el punto medio entre el equinoccio de otoño (22 de septiembre) y el solsticio de invierno (21 de diciembre). Al correrse los velos reconocemos nuestro inconsciente: hay una parte nuestra invisible que opera en lo visible. Como opera, la gente le tenía miedo. Por eso le pusieron espíritus malos.

Por tanto, es la unión entre lo visible y lo invisible, donde no hay separación. Es la semilla que muere, se rompe y germina. Te pide que no tengas miedo y confíes. Cuando confías en ti, no en algo de fuera, si despiertas tus dones dormidos, las herramientas aparecen, porque somos nosotros los creadores de la realidad.
Atrévete a ver adentro, mira la alquimia que tiene la oscuridad. Ésta no es mala. De hecho, es en la oscuridad donde ocurre la fertilidad: sin noche no hay sueño y sin invierno no hay cosecha. Es el momento en el que descansa la tierra. Samaín no es un funeral, es un renacimiento. Cuando los antiguos encendían las velas para guiar los espíritus a la casa, es encender la vela interna. Cuando todo lo de fuera se apaga, enciendes el corazón. Entierra lo que ya no vibra, para que se regenere.
Mira la realidad de otro modo: los cambios son parte del proceso de evolución. Hay algo que no muere: nuestra esencia y la de nuestros seres queridos. Samaín convierte en fiestas como la de los mejicanos y tantas otras culturas. Había fiestas alrededor de las hogueras. En México celebran el contacto con sus seres queridos, recordarlos y mantenerlos vivos. Celebran la vida, llevando mariachis a los cementerios. Les llevan comida y hacen altares. La catrina, adornada y bella.
Por tanto, volviendo al punto de partida, lo que celebramos es la vida: reconocemos y honramos que tenemos finitud, que podemos, que tenemos habilidades, que no dependemos de la naturaleza, que somos libres. Los druidas sabían que cuanto más independientes de la naturaleza es cuando más libres somos.

Elementos más importantes en relación a esta celebración:
- Noche de brujas: la bruja era lo pagano; se hacían en los bosques y las brujas tenían manejo de la materia. Nada que ver con el diablo, que es sugestión. Samaín implica empoderamiento.
- Frutos (si como, estoy vivo; recordemos que se celebra la vida): había que acopiar los alimentos suficientes para soportar el invierno.
- Calabaza: era el alimento del momento en EE.UU y, como había sobreproducción, la usaron como adorno.
- Manzana: es un símbolo psíquico de dulzura.
- Fogata: para hacer la vigilia (estar despierto) y decir «nosotros podemos sostener al fuego». Llegó la distorsión, lo malinterpretaron y aparecieron los demonios, que los creamos nosotros. Si hay algo malo debemos hacernos cargo nosotros (que somos quienes lo creamos) para cambiarlo. El ser humano se tiene que conocer, tiene que confiar. Si somos la proyección de la conciencia divina, ¿cómo vas a ser pequeño? La cuestión es cómo lo interpretas.
- Muertos: en vez de extrañarlos, honramos su vida, lo que sí vivimos.
RECURSOS DIDÁCTICOS
Las tarjetas rítmicas de Samaín están inspiradas en un recurso de Judith Pijuan, con los dibujos de la información anterior: fogata, cesta, hojas de otoño, sombra, nabo, rueda del año y, cómo no, mariachis. La actividad consiste en esconder las tarjetas por el aula (o en una estancia de casa) y entregar una ficha a cada niño o grupo de niños. Tienen que buscar los ritmos del dibujo correspondiente, copiarlos y, por último, interpretarlos. Puedes descargar los archivos aquí: fichas y tarjetas. Te recomiendo que plastifiques las tarjetas.


El juego musical «El fantasma» fue creado por Aurora Hijosa. Utilicé un pañuelo de psicomotricidad traslúcido para evitar asustar. La actividad consiste en jugar (en grupo persiguiéndonos) y diciendo «¡uuuh!» y, al destapar la cara, pronunciamos «¡aaah!», momento en que nos damos cuenta de que no era un fantasma, sino la ropa tendida o una rama en movimiento.
Los objetivos de esta actividad son: facilitar la expresión emocional, reducir los niveles de ansiedad, facilitar la autorregulación, fomentar la diversión, aumentar la capacidad fonológica y favorecer la comprensión y asimilación del entorno del niño.
Aporto también mi granito de arena respecto a los pañuelos. He utilizado dos pañuelos para trabajar la biteralidad: en el primer estribillo la biteralidad simétrica, es decir, movimientos iguales en ambas manos a la vez. Al minimizar la dificultad (simetría) podemos poner el foco, por ejemplo, en el pulso. En el segundo estribillo desarrollo la biteralidad cruzada (un movimiento para cada mano) y también lanzo el pañuelo al aire, de forma que tengo que controlar muy bien la energía al lanzarlo y prestar mucha atención para recogerlo en el momento exacto. El trabajo con movimientos de lateralidad ayudan a desarrollar la percepción espacial, ya que el cerebro debe organizar la información sensorial sobre el cuerpo en el espacio. Desde aquí mi agradecimiento a Neus por todo lo que nos está aportando como miembros del club Microscope.
Aquí, en Galicia, aún están muy presentes las reminiscencias del Samhain, en lo que se llama Samaín. Asamos castañas y celebramos el Magosto. Como coincide con el fin de la cosecha, al haber calabazas y el comienzo de la oscuridad, la imagen de la calabaza con su vela resulta muy apropiada. Del mismo modo lo es asar castañas, ya que es justo la época en la que maduran. Si bien este aspecto de celebración del fin de la cosecha y la entrada de la oscuridad son adecuados solo para el hemisferio norte, el vínculo con los difuntos también sería válido para el hemisferio sur.