Musicalizo la historia del libro «A escada vermella» sobre la mesa de luz, tocando movimientos pancromáticos con la flauta de émbolo.
Hace poco llegaron a mis manos los minilibros de Kalandraka, entre ellos éste, editado por Fernándo Pérez Hernanado. En cuanto lo leí se me iluminó la bombilla: ¡flauta de émbolo y mesa de luz! Elaboré a mano las imágenes, cogí la flauta de émbolo y… ¡éste es el resultado! Recurso preparado para enseñarles el cuento a los niños de manera sorprendente y divertida. De hecho, pueden ser ellos mismos los que coloquen los elementos, muevan el pájaro y toquen la flauta de émbolo.
Detalles curiosos extraídos de una entrevista a Fernando:
Protagonizado por un pájaro ingenuo y un ingenioso conejo, “La escalera roja” es un divertimento para pre-lectores y primeros lectores que destaca por la sencillez de su propuesta estética, figurativa y con un planteamiento secuencial.
Una parte del relato es acumulativa, en tanto enumera acciones y elementos que se repiten de forma consecutiva, en sentido ascendente y descendente, planteando un juego mnemotécnico. Contribuye, por tanto, al aprendizaje de vocabulario, de los antónimos; e introduce cuestiones como el tamaño de los objetos, las distancias o la lateralidad. Hasta un desenlace que une la lógica y el humor.
Por otra parte, se trata de un relato relacionado con el nonsense y el absurdo. La actitud del pájaro tiene que ver con la falta de confianza en la propia capacidad para alcanzar un objetivo. Nos invita a pensar en la esencia de las cosas y las personas, al recordarnos la cantidad de complicaciones y rodeos que damos -de ahí el carácter simbólico de la escalera- para conseguir lo que podríamos lograr de una forma más sencilla, si tuviésemos más seguridad en nosotros mismos.
El conejo es un soñador de esos que sueñan despiertos y, como tal, consigue hacer realidad sus sueños.
¡Que la música haga su magia!
